Argentina vs España: el clásico de siempre

Por: Gastón Surace.

Argentina y España tienen el monopolio del pádel desde sus inicios. Cada Mundial se espera el enfrentamiento entre ambos, tanto en la rama masculina como en la femenina. Una rivalidad que se construyó a lo largo de más de tres décadas y que, con cada edición, suma un nuevo capítulo a su historia.

En los últimos años, la rivalidad entre Argentina y España trascendió otras disciplinas. Este año vivimos grandes enfrentamientos entre ambos países en el deporte, y el pádel no será la excepción. Cada vez que se cruzan, hay algo más que un título en juego: está el orgullo de representar a una nación y la posibilidad de quedar en la historia. Y teniendo en cuenta los últimos antecedentes mundialistas, esta edición tiene un condimento especial.

En el femenino, la hegemonía de España es total. Estamos transitando una de las mejores generaciones femeninas en la historia del pádel español, con varias de las mejores jugadoras del mundo defendiendo sus colores. Los números respaldan ese dominio: España conquistó los últimos seis Mundiales femeninos consecutivos y suma nueve títulos en total. Pero las chicas argentinas tienen un plus: las ganas de mostrarle al mundo que están para competirles de igual a igual. En 2024 estuvieron muy cerca de llevar la final a un tercer partido, pero España terminó imponiéndose por 2-0. Ese aliento extra que tiene Argentina, esa fuerza que aparece cuando se pone la camiseta, puede emparejar una serie en la que España vuelve a partir como una de las grandes candidatas.

En el masculino, los últimos dos Mundiales cayeron del lado argentino, justamente por esta razón que mencioné anteriormente: el argentino tiene algo, tiene un plus. No importa cómo haya sido su temporada, se pone la camiseta y juega distinto.

En 2022, Bela y Sanyo nos emocionaron con un último punto que quedó en la memoria de los argentinos. En 2024, la historia volvió a repetirse, aunque con otros protagonistas: después de perder el primer partido de la final, Argentina remontó la serie y se quedó con el título en un tercer encuentro que se definió en el tie-break del último set. Tino Libaak y Leo Augsburger, dos de los más jóvenes del equipo, tuvieron en sus manos la responsabilidad de definir el campeonato y respondieron cuando más importaba.

España tiene sed de revancha y una selección muy fuerte. Dependerá de muchos factores quién se quede con el título. ¿Qué pesará más: la sed de revancha y el prestigio español, o la mística y el talento argentino? Cada vez falta menos para descubrirlo.

Sentir la camiseta

¿Por qué el argentino es distinto? Porque cuando juega un Mundial no solo juega un partido de pádel: juega por su gente, por sus sueños, por todo lo que le costó llegar hasta donde está. Porque detrás de cada jugador hay una historia, un camino recorrido y, muchas veces, un sueño que lo llevó a cruzar el océano para construir su carrera lejos de casa. El Mundial es ese recuerdo latente de sus raíces, esa oportunidad que aparece cada dos años para volver a encontrarse con su país, representar sus colores y jugar por la gloria.

Quizás ahí está la diferencia, o al menos una parte de la respuesta. En un deporte cada vez más profesional, donde los detalles técnicos y tácticos pueden inclinar una final, hay algo que no siempre aparece en las estadísticas: lo que significa ponerse la camiseta de tu país. Y Argentina, a lo largo de su historia, demostró que puede encontrar en ese sentimiento una fuerza capaz de sostenerla incluso cuando el partido parece cuesta arriba.

Porque el argentino es así, juega con el Alma.